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    On the cross of Jesus Christ, every sin that would ever be committed by everyone that would ever believe has been punished; the penalty of sin atoned for; the guilt of sin expiated; God’s wrath propitiated; His holiness reverenced; His justice satisfied; His law fulfilled; His grace exalted; and sinners reconciled.

La Ley de Dios

 

¿Te consideras una buena persona? La mayoría de la gente se considera “buena”, sin embargo la cuestión estriba en definir este adjetivo.  La Biblia dice que Dios es bueno y que los Diez Mandamientos (o el Decálogo) son su estándar de bondad, así que es necesario abordar las Leyes de Dios con nuestra conciencia preparada, preguntándonos si hemos obedecido a lo siguiente:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
    (¿Siempre has amado a Dios sobre todas las cosas?)
  2. No harás para ti dioses o ídolos delante de ti.
    (¿Has hecho para ti un dios en tu mente con el cual te sientes más confortable?)
  3. No tomarás el nombre de Dios en vano.
    (¿Has utilizado el santo nombre de Dios para maldecir?)
  4. Recuerda guardar y santificar el Día de Descanso.
  5. Honra a tu padre y a tu madre.
  6. No matarás
    (Dios incluye el odio como una forma de homicidio o asesinato.)
  7. No cometerás adulterio.
    (“el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón ” — Mateo 5:27-28; esto incluye practicar el sexo antes del matrimonio).
  8. No robarás
    (¿Alguna vez has robado algo? — el valor del artículo es irrelevante.)
  9. No mentirás
    (¿Has mentido alguna vez? Incluyendo tus respuestas a estas preguntas.)
  10. No codiciarás los bienes ajenos
    (¿Has alguna vez deseado o codiciado lo que pertenece a otro?)

La Biblia dice que Dios castigará a los homicidas, a los violadores, a los mentirosos, a los que cometen adulterio, etcétera.  Él juzgará nuestras palabras y pensamientos.  En el Día del Juicio Final, ¿serás encontrado culpable o inocente de romper sus mandamientos?

Probablemente piensas que Dios es bueno, y que por lo tanto perdonará tus pecados. ¿Pero consideras realmente que un Dios que es bueno, pero tambén justo, perdonará a los mismos homicidas, violadores, ladrones, mentirosos, etcétera a quienes Él mismo ha dicho que impartirá su justicia ?  Si esto fuera así, Dios se convertiría en un Juez corrupto que cierra un ojo para que se cometa injusticia.

¿Has obedecido los Mandamientos ?

La Biblia dice que la Ley de Dios es perfecta.  Te ordena buscar la perfección (Mateo 5:48).  ¿Eres perfecto (en pensamientos, palabras y obras)?  ¿Serás uno de los invitados al Reino de Dios?

Tú podrás decir que eres bueno,  pero Dios dice que no lo eres (ver Salmo 14:2-3).  Uno de los dos está mintiendo, y las Escrituras nos enseñan que es imposible que Dios mienta.

Recuerda que todos los mentirosos serán echados al Lago de Fuego y Azufre (Apocalipsis 21:8).  La Ley de Dios es justa, y la pena para el que peca en contra de Él es la muerte y el Infierno. Escucha atentamente, si deseas vivir.

Dios mismo preparó el camino para que su justicia y su bondad se encontraran.  Nosotros rompimos la Ley, pero Él se hizo hombre para pagar esa deuda.  Jesús sufrió y murió en la cruz para satisfacer la Ley.  Dios puede perdonarnos y darnos el regalo de vida eterna.

Tal vez pensarás que, a partir de este momento, eres capaz de cambiar tu camino y de guardar obedicencia a a los Diez Mandamientos.  ¿Pero no es verdad que hasta el mejor de nosotros ha mentido, ha robado, ha tenido pensamientos lujuriosos, ha odiado, ha fallado en amar a Dios sobre todas las cosas, y ha fallado en amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos?

¿Cómo podemos entonces vivir una “buena” vida si hemos pecado en contra de Dios? En el mejor de los casos somos mentirosos y ladrones reformados, pero aún retractores de la Ley.

Piénsalo de esta manera…

¿Venderías uno de tus ojos por un millón de dólares? ¿Venderías ambos ojos por cincuenta millónes? Estoy seguro que no harías eso. Tus ojos son invaluables, pero aún así son solamente la ventana de tu alma, así que cuánto estimarías que vale tu vida (o tu alma) ?

En este sentido, ¿cuánto crees que sería el precio a pagar por la vida eterna? ¡Realmente ésta no tiene precio!  Aún así, si confiamos en nuestra bondad para llegar al Cielo, le estaríamos diciendo a Dios: “Debo llegar al Cielo porque he sido bueno, me he ganado mi entrada”

Imagínate si quisieras regalarme un carro de lujo (muy, pero muy caro), pero yo te dijera: “No lo puedo aceptar. Me siento avergonzada de recibir tal regalo. Toma, te voy a dar 10 centavos por el.” Estoy seguro de que te sentirías insultado por la patética oferta de pago.  De igual manera, si yo pago por éste, dejaría de ser un regalo, sería una compra, sería mío por derecho propio.

Cuando nosotros hablamos de entrar al Reino de Dios (Cielo) por haber cumplido los Diez Mandamientos (o por cualquiera buena obra que pretendamos hacer o haber hecho), por haber sido buenos, etcétera, le estamos lanzando a Dios los 10 centavos de la “auto-suficiencia”, lo cual es un insulto para Él, dada la magnitud del  sacrificio de Jesucristo.  La única cosa que podemos hacer es humillarnos, arrepentirnos de nuestros pecados y recibir el regalo de confiar exclusivamente en Jesucristo.

El Omnipotente Dios demostró cuánto te amaba cuando Jesús sufrió por ti en la cruz.  Si quieres confiar en tu propia bondad, entonces le estás diciendo que su muerte en agonía en la cruz fue en vano.

La Biblia dice: “Por la gracia sois salvos a través de la fe, y no por ustedes mismos, sino que es a través del regalo de parte de Dios.”  Los regalos no se ganan, se reciben y agradecen.

Cuando Jesús te dice que “creas” en Él, te dice que tenemos que tener fe en Él, de la misma forma en que confías en que se abra el paracaídas cuando te lanzas de un avión.  No sólo confías en el paracaídas sino que te lo pones. Por favor no “saltes” sin Jesús.  Si mueres en pecado no habrá una segunda oportunidad.  El Señor será justo y te encontrarás en el Infierno por toda la eternidad. Cualquiera que sean tus problemas en el presente, son pequeños comparados con el problema que tendrás al encontrarte con tu Creador.  Su furia y castigo caerá sobre ti (Juan 3:36).

Dios no quiere que vayas al Infierno.  Tampoco tú quieres ir allá, así que confiesa tus pecados a Dios en este mismo momento y abandonalos, pon tu confianza en Jesús, Él te salvará y podrás pasar de la muerte a la vida.  Luego lee la Biblia todos los días y obedece lo que leas. (Ver Juan 14:21). Tu obediencia a Dios es la prueba de tu amor. Ten fe en Dios, Él nunca te desamparará.

Dile algo como esto a Dios:

“Querido Dios, hoy me aparto de todos mis pecados (confiéselos uno a uno).  Hoy pongo mi confianza en Jesucristo como mi Señor y Salvador.  Él es el único camino para mi salvación.  Él es “el camino, la verdad y la vida.” Por favor perdóname, cambia mi corazón, y regálame la vida eterna.  En el nombre de Jesús te lo pido. Amen.”

Autor: Ray Comfort. Texto con derecho de autor, 2003, Publicado por Living Wate

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